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17 de septiembre de 2010

El Maestro Silo

Esta noche del jueves 16 ha fallecido en Mendoza, Mario Luis Rodríguez Cobos, (SILO), un argentino universal. Transcribimos una referencia a su vida y obra realizada por Luis Ammann en ocasión de la presentación del libro de Silo “Apuntes de Psicología” en la Feria del Libro en Tandil, Buenos Aires, el 16 de agosto de 2007.

PressenzaMendoza, 16/09/10
Esto dijimos entonces:

En Apuntes de Psicología, el más reciente libro publicado por Silo (Ulrica Ediciones, Rosario, Argentina, 2006), el editor presenta la “biografía” del autor en treinta y tres palabras.

Esa síntesis fue enviada por el mismo Silo en una actitud que ha sido reiterada: nunca tuvimos un comentario biográfico hecho por el autor que excediera de media carilla. Por eso, lo que vamos a exponer a continuación es una suerte de referencia biográfica no autorizada que se hace bajo nuestra responsabilidad y con el afán de dar alguna información más cercana a la persona y a la obra de este hombre que ha hablado y escrito sobre todos los temas excepto sobre él mismo.

En 1999, en un opúsculo titulado El Pensamiento de Silo, escribimos: El ambiente de singularidad que rodea a Silo no proviene de sus ideas que, aceptables o no, son claras y tienen un discurso bien estructurado. Más bien, hay que buscar las razones del misterio y la ambigüedad que lo rodea en tres factores, dos ajenos a él y uno que le compete. Los factores ajenos: 1. el estado mental de las dirigencias argentinas, militares y civiles, y 2. la actitud de los medios de comunicación locales. 3. Lo que es imputable a Silo es su molesta independencia de los factores de poder y el ejercicio de su libertad.

El primero en prohibir y difamar a Silo fue el dictador Juan Carlos Onganía. Sus más pertinaces perseguidores fueron José López Rega, responsable de la “triple A” una banda para policial y Ramón J. Camps, genocida convicto. Estos personajes percibieron que la prédica de Silo por la “no violencia” hacia peligrar sus intereses y al sistema violento que defendían. Así, persiguieron sus ideas, amenazaron y cometieron atentados y homicidios contra los miembros del Movimiento generado espontáneamente por esas ideas.

Por otra parte, Silo es un hombre de hábitos sencillos y austeros, ajeno al espectáculo del poder y a la publicidad. No es un hombre de “relaciones mediáticas”. Finalmente, ha pensado, escrito y hablado sobre todos los temas que interesan al ser humano, rozando o incursionando decididamente el terreno de la psicología, la religión y el de la política, promoviendo siempre la metodología de la “no violencia” activa para el cambio social y personal. En suma, ha lesionado intereses, ha puesto en su lugar a los ridículos y ha ignorado a los dispensadores de fama. Pero lo irritante para el Sistema es que Silo, aunque él no se lo proponga, es un líder, un Guía espiritual. Una persona cuya conducta es inspiradora; cuyas ideas llenan un vacío y, sobre todo, dan una orientación de futuro diferente.

“Que piense, vaya y pase”, ha sido la postura pragmática. Pero que un pensamiento original, que abarca la existencia y la experiencia humana, suscite la adhesión de gentes muy diversas y dé lugar a una organización de voluntarios activa y en crecimiento, esto ha sido “intolerable” para los bienpensantes.

El hostigamiento corrió siempre por la misma vía: se trató de restar méritos a sus aportes, se ocultaron sus escritos y dichos para plagiarlo, se tergiversaron sus ideas-fuerza utilizándolas como slogans publicitarios. Nada de esto impidió que su visión del mundo se abriera paso y sus palabras llegaran al corazón de la gente sencilla.

La intención de degradar es la que subyace en las diferentes injurias que se le han hecho desde el poder de turno. No es, por cierto, la mirada desprejuiciada de los académicos rusos que lo distinguieron con el doctorado honoris causa en 1993. Así escribíamos en 1999.

La difusión de su ideario no violento lo llevó, en 1981, a dictar conferencias en distintas ciudades de Europa, gira que incluyó un acto en India. Fueron sucesos difíciles de encuadrar, porque Silo dio su mensaje ante miles de personas congregadas en salones y estadios cubiertos y en grandes espacios abiertos, como la playa de Choupaty, en Bombay. Se conoció así, lo que ellos mismos denominaron la “corriente no violenta de raíz latinoamericana”. Posteriormente sus conferencias han tenido por escenario universidades, centros culturales y la vía pública en casi todo el mundo, logrando una adhesión creciente que ya involucra a millones de personas en 140 países.

Recientemente, la postura de los medios de comunicación masivos parece haber cambiado y está llegando el reconocimiento de instituciones, personalidades y medios de difusión en Europa, en Asia y –más tímidamente- en nuestro país. Los medios han bajado las barreras del prejuicio y se muestran dispuestos a permitir la libertad de expresión de este pensador. En 2006, su prédica por la Paz mundial, que hizo centro en el desarme nuclear, ganó las plazas, las calles y, por primera vez, las pantallas de televisores, cines y estadios. Hoy, son millones quienes escuchan a Silo y muchos más parecen disponerse a escuchar a un hombre bueno cuya palabra inspira suavemente el espíritu.

Sus últimas exposiciones públicas en la montaña se han convertido en peregrinajes masivos. En 1999, al conmemorarse el 30º aniversario de su primera arenga pública, unas cuatro mil personas acudieron a escucharlo en “Punta de vacas”, el desolado paraje donde habló por primera vez a unas doscientas personas. En 2004 fueron alrededor de siete mil y en 2007 el número creció a más de 10 mil. El Parque allí construido recibe visitas permanentes y ha sido llamado por la prensa “Atalaya de la fe.”

Desde 2002, año en que Silo presenta El Mensaje (un rescate de la individualidad en todo acorde con su mirada social solidaria) han ido surgiendo en todo el mundo Salas urbanas y Parques. Estos espacios de meditación e inspiración espiritual se están desarrollando en los cinco continentes. Algunos de ellos son Parque Punta de Vacas, Manantiales, La Reja, Kohanoff y Caucaia en Sur América; Red Bluff en América del Norte; Attigliano y Toledo en Europa y, ya iniciados los proyectos, los Parques de Asia y de África.

Las referencias personales que da Silo son escuetas: su nombre es Mario Luis Rodríguez Cobos, nació en Mendoza el 6 de enero de 1938. Está casado con Ana Cremaschi, es padre de Alejandro y Federico y reside en un pequeño pueblo (Chacras de Coria) en los alrededores de Mendoza. Es escritor y, desde hace unos años, abandonó parcialmente sus actividades agrícolas.

Sus principales obras publicadas son: Humanizar la Tierra, Contribuciones al Pensamiento, El día del león alado, Experiencias guiadas, Mitos raíces universales, Cartas a mis amigos, Diccionario del Nuevo Humanismo, Habla Silo y Apuntes de Psicología. También se han editado dos tomos de sus obras completas. Estos libros se han traducido y publicado en los principales idiomas, lenguas y dialectos y es lectura corriente de jóvenes contestatarios, de la Nueva Izquierda, de humanistas, ecologistas y pacifistas. A partir del año 2002, como hemos dicho, Silo impulsa El Mensaje, una dimensión espiritual.

Si hubiera que esquematizar un perfil, diríamos que Silo es el ideólogo de una corriente de pensamiento: Nuevo Humanismo o Humanismo Universalista (o Humanismo Siloísta, aunque él rechace esta denominación); un movimiento político-social no violento: el Movimiento Humanista, y una expresión espiritual: El Mensaje.

La doctrina de Silo abarca, en suma, los temas fundamentales que interesan al ser humano.

Luis Ammann
Escritor, Periodista y Político Humanista

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